Es el trato desfavorable a aquellas personas que, por sus condiciones físicas, sensoriales, intelectuales o mentales duraderas, encuentran dificultades para su participación e inclusión social.
Según datos de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD) de 2020 del Instituto Nacional de Estadística (INE) hay más de 4,3 millones de personas con discapacidad en España. De ellas, 1 millón y medio tiene dificultades para moverse en su vivienda, en su edificio o accesos, también a edificios públicos y a las nuevas tecnologías y comunicación. De las que están en edad de trabajar, solo 1 de cada 4 tiene empleo (Datos del Real Patronato sobre Discapacidad).
Una escuela infantil no admite a un niño con autismo.
Una persona en silla de ruedas no puede entrar a una discoteca por falta de accesibilidad universal.
No dejan participar en un campamento infantil a una niña con síndrome de Down.
Un empleador exige permiso de conducir para un puesto de trabajo en el que no se necesita esa habilidad con la intención de excluir a las personas con discapacidad.