Es el trato desfavorable debido a creencias o prácticas religiosas (o la falta de ellas). En España existe una Ley Orgánica de Libertad Religiosa, que garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, en la que se establece que las creencias religiosas no pueden ser motivo de discriminación o desigualdad.
Sin embargo, según el `Barómetro sobre religión y creencias en España (BREC). Informe de resultados 2025´, de la Fundación Pluralismo y Convivencia, 6 de cada 10 personas en España consideran que las creencias religiosas son objeto habitual de ataques y el 18% ha presenciado actos discriminatorios por motivos de religión o creencias (29% entre las personas menores de 24 años). Además, el 12 % de la población declara haber sufrido, en el último año, algún incidente motivado por sus creencias religiosas.
A una alumna no la dejan acceder a su instituto por llevar velo.
El propietario de un piso se niega a alquilarlo a una familia cuando descubre que son personas judías.
Una mujer musulmana no es ascendida en el trabajo por no saludar dando la mano al hombre que la iba a entrevistar.
A una familia evangélica no les ceden un espacio para el rezo en un tanatorio porque el sitio habilitado para ello no está destinado a esa religión.